QUE VUELVAN LOS LENTOS
Qué difícil escribir sobre romance en tiempos de vínculos líquidos, vínculos que no son tal, que se diluyen con el paso del tiempo o por cualquier acción que se presenta como una afrenta. A la primera arrancamos y es absolutamente comprensible pues, a veces, sentimos que nuestros esfuerzos por conectar con alguien son en vano. Estamos tan dañados/as que un asomo de romanticismo asusta, espanta, paraliza. Desde mi punto de vista el romance parece ahora una forma primitiva de relacionarse o denota una intensidad que pocos/as estamos dispuestos/as a asimilar tildándola de “red flag”. Tenemos miedo a sentir, sobre todo desde la profundidad y la responsabilidad que conlleva amar. Estamos tan acostumbrados/as a relacionar amor con sufrimiento que nos cerramos a esta opción, incluso aunque tengamos un deseo profundo de estar con otra persona. Qué triste, ¿no? Vivimos en una era de inmediatez, esto también se extrapola a la forma de relacionarnos. Se habla frívolamente de un “...








